Guía completa
¿Para qué sirve la correa de accesorios?
Esta correa, también llamada Poly-V, es la que da vida a componentes como el alternador o el compresor del aire acondicionado. No hay que confundirla con la de distribución, que trabaja por dentro del motor y tiene otra función completamente distinta.
La verás a simple vista si abres el capó. Su trabajo es coger la fuerza del motor (del cigüeñal) y mover piezas fundamentales para que el coche funcione como debe: el alternador que mantiene la batería cargada, la bomba de la dirección asistida para que el volante vaya suave (en los coches que la llevan hidráulica) y el compresor del aire acondicionado. En algunos modelos, también se encarga de la bomba del agua.
¿Por qué se desgasta antes con el calor de Sevilla?
El caucho de la correa sufre muchísimo con las temperaturas extremas de nuestro verano. El calor acelera su envejecimiento y hace que se agriete antes de tiempo.
Imagina el motor de tu coche un día de agosto en Sevilla, aparcado al sol. El vano motor puede superar los 70 grados durante horas. Ese ciclo de calentarse a lo bestia por el día y enfriarse por la noche degrada el material mucho más que en climas del norte. Por eso aquí es habitual ver correas con grietas en los surcos mucho antes de cumplir los kilómetros que recomienda el fabricante. Es un desgaste prematuro causado directamente por nuestro clima.
¿Cómo sabemos en el taller que hay que cambiarla?
La inspeccionamos visualmente en cada revisión buscando tres síntomas claros de desgaste. No esperamos a que haga ruido, porque un chirrido suele ser una señal de que ya va tarde.
Hay tres cosas que nos ponen en alerta. Lo primero son las grietas que aparecen a lo ancho de los canales de la correa. Lo segundo, si vemos que los bordes empiezan a deshacerse, como si se deshilacharan. Y lo tercero es un brillo excesivo en alguna zona, que nos dice que algo no está bien alineado y está patinando. Cualquiera de estas señales es motivo para recomendar el cambio, aunque el coche no haga ningún ruido extraño todavía.
El tensor: ¿por qué cambiarlo junto a la correa?
El tensor es el muelle que mantiene la correa con la tensión justa, y con el tiempo pierde fuerza. Poner una correa nueva con un tensor viejo es pan para hoy y hambre para mañana.
Esta pieza tiene un resorte dentro que se asegura de que la correa no vaya ni muy floja ni muy tensa. Como cualquier muelle, con los años y los kilómetros se “cansa”. Si montamos una correa nueva sobre ese tensor debilitado, la correa nueva se estropeará mucho antes de lo que debería. Por eso, si vemos que el tensor ya tiene su trote, aconsejamos cambiar las dos cosas a la vez. Te ahorras tener que volver al taller al poco tiempo por el mismo motivo.
¿Qué ocurre si la correa se parte conduciendo?
Si la correa se rompe, te quedas sin varios sistemas de golpe: la batería deja de cargar, la dirección se endurece y el aire acondicionado se para.
La rotura tiene consecuencias inmediatas. El alternador deja de funcionar, así que el coche tirará de batería hasta que se agote. La dirección asistida se desconecta, y notarás el volante durísimo, sobre todo al maniobrar. Y por supuesto, adiós al aire acondicionado. Si en tu coche esta correa también mueve la bomba del agua, tienes un problema más serio, porque la temperatura del motor subirá peligrosamente en cuestión de minutos. Una correa agrietada es una avería anunciada; no es algo que se pueda dejar pasar.