Mecánica general
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaTaller multimarca en Sevilla, con el trabajo organizado alrededor de lo que aquí rompe los coches: el calor. Batería y carga, aire acondicionado, circuito de refrigeración, manguitos y correas, neumáticos, distribución, frenos, diagnosis y pre-ITV. Presupuesto cerrado antes de desmontar nada y factura con cada referencia de pieza.
Garantía por escrito
3 meses o 5.000 km en mano de obra y 2 años en el repuesto montado.
Presupuesto cerrado
El coche no se toca hasta que apruebas el importe. Si aparece algo, se llama.
Prueba de carga real
La batería se mide con carga, no mirando el voltímetro tres segundos.
Verano tras verano aquí
Julio y agosto en Sevilla enseñan más de averías que cualquier curso.
Áreas especializadas
Mecánica general, frenos y rodaje, diagnosis y electrónica, y carrocería. Nada se subcontrata: el coche entra y sale de aquí, con el mismo criterio y la misma garantía. En verano el orden de prioridades cambia, y la climatización y la refrigeración pasan por delante de casi todo.
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaSistema de frenado, neumáticos, alineación de dirección y pre-ITV completa.
Ver área completaDiagnosis multimarca, sistema eléctrico, batería, alternador y aire acondicionado.
Ver área completaChapa, pintura, restauración de faros, granizo y gestión de partes con seguros.
Ver área completaServicios del taller
Mantenimiento según fabricante, averías puntuales y diagnosis multimarca. Arriba están los trabajos que más entran por la puerta en Sevilla. Si tu avería no aparece en la lista, llama y te decimos con franqueza si la cogemos o si te conviene otro sitio.
Mantenimiento programado del fabricante con repuestos homologados.
Más sobre revisión y mantenimientoAceites de gama profesional (Castrol, Repsol, Total) y filtros originales.
Más sobre cambio de aceite y filtrosSustitución completa con kit homologado y bomba de agua.
Más sobre correa y cadena de distribuciónDiagnóstico, sustitución y ajuste de kit de embrague y volante bimasa.
Más sobre embraguePastillas, discos, latiguillos y purgado de circuito.
Más sobre frenosMontaje, equilibrado, alineación de dirección y reparación de pinchazos.
Más sobre neumáticos y alineaciónLectura de centralita, borrado de averías y diagnóstico avanzado multimarca.
Más sobre diagnosis electrónicaTest de batería, alternador y motor de arranque. Sustitución en el día.
Más sobre batería y arranqueRecarga de gas, detección de fugas y desinfección del circuito.
Más sobre aire acondicionadoRevisión completa antes de pasar la ITV. Si no pasa, lo arreglamos.
Más sobre pre-itvReparación de golpes, abolladuras y pintado a color con cabina propia.
Más sobre chapa y pinturaServicios destacados
Plan completo según el libro del fabricante. Aceite, filtros y 30 puntos de control.
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Sustitución completa con kit homologado y bomba de agua. Sin sorpresas en el presupuesto.
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Pastillas, discos, latiguillos y purgado completo. Diagnóstico previo siempre.
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Lectura de centralita y módulos. Identificamos la avería antes de tocar nada.
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Montaje, equilibrado y alineación. Trabajamos con Michelin, Bridgestone, Continental, Pirelli.
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Reparación de golpes y pintado a color en cabina propia. Gestión de parte con tu seguro.
Ver detalleCómo trabajamos
Si el aire enfría poco, primero se busca la fuga. Recargar gas sin buscarla es tirar el dinero dos veces: en agosto y en el agosto siguiente.
Comprobador de resistencia interna y prueba bajo carga, más el estado del alternador y la corriente de reposo. El voltaje en reposo miente mucho.
Castrol, Repsol o Total según lo que pida el motor: VW 504.00/507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290.
Original, OEM o equivalente certificado (Bosch, Valeo, Gates, Febi, Mahle). Se explica la diferencia de precio y de garantía y decides tú.
Si no puedes acercarte, se recoge el coche y se devuelve al terminar. Consúltanos condiciones y disponibilidad.
Cuando la reparación pasa de un día, hay coche de sustitución sujeto a disponibilidad. Se avisa antes, no al recoger.
Sobre nosotros
Detrás hay mecánicos, no un centro de llamadas. La forma de trabajar es la misma de siempre: enseñar la pieza vieja y explicar cada línea de la factura, y decirte cuándo algo puede esperar al invierno sin riesgo.
Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.
«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
Un coche aparcado en agosto en la calle, en Sevilla, no está simplemente caliente. El habitáculo pasa holgadamente de los sesenta grados, el vano motor no baja de temperatura ni de noche y el asfalto quema de verdad. Nada de eso rompe el coche de golpe: lo desgasta en silencio, y la factura llega meses después, cuando ya nadie relaciona la avería con el verano.
Es la creencia más extendida y una de las más equivocadas: que las baterías se mueren en invierno. Lo que hace el frío es delatar una batería que el verano ya había dejado inservible. Por eso las averías de arranque se concentran en la primera mañana fría de noviembre, pero el daño se hizo en julio, a cuarenta y tantos grados, con el coche al sol en cualquier calle de Nervión, Triana o Sevilla Este.
La química lo explica sin misterio. Dentro de una batería de plomo-ácido hay electrolito, una disolución de ácido sulfúrico en agua. Al subir la temperatura, las reacciones internas se aceleran: se evapora agua del electrolito, aumenta la autodescarga con el coche parado y se corroen las rejillas de plomo que sostienen la materia activa de las placas. Esa corrosión no se revierte. Una rejilla degradada ha perdido capacidad para siempre, aunque el cargador deje la batería esa noche a 12,7 voltios y parezca sana.
Y el vano motor de un coche moderno, con su insonorización y sus carenados inferiores, retiene calor. Una batería alojada junto al motor de un coche que hace trayectos cortos por la ciudad vive el verano entero por encima de la temperatura para la que se diseñó. Con Start-Stop, peor: el arranque no ocurre una vez al día sino veinte, en cada semáforo de la Avenida de Kansas City.
Ver 12,5 voltios en el multímetro no significa gran cosa. Eso es tensión en reposo, no capacidad. Lo que dice si la batería sirve es una prueba bajo carga con comprobador de resistencia interna, que compara los amperios de arranque en frío reales con los que declara la etiqueta. Si una de 640 A entrega 300, está fuera aunque hoy arranque.
En la misma comprobación se mira la tensión de carga del alternador y el consumo en reposo, porque muchas baterías «defectuosas» son baterías correctas sometidas a una fuga de corriente que se las come cada noche.
Síntomas que conviene no dejar pasar: el arranque suena perezoso la primera vez del día y bien el resto; las luces del cuadro parpadean al arrancar; los elevalunas van lentos tras un fin de semana parado; el Start-Stop deja de funcionar sin motivo, que es la forma que tiene el coche de proteger una batería que ya no da lo que debe.
El consejo que resta venta: si tu batería tiene menos de tres años, supera la prueba de carga y solo falla tras diez días en el aparcamiento del aeropuerto, no necesitas batería nueva. Necesitas buscar la fuga. Cambiarla sin más es gastar dinero y volver en dos meses con lo mismo.
Esa frase la dicen varios clientes cada verano, y describe una avería concreta. Si la temperatura sube parado en la SE-30 y se normaliza al coger velocidad, el circuito refrigera bien cuando le entra aire por delante y mal cuando depende del ventilador: electroventilador, relé, resistencia de velocidades o sensor de temperatura. Cuando pasa justo al revés —calienta en autovía y está bien en ciudad— apunta más a termostato bloqueado, bomba de agua cansada o radiador obstruido.
El refrigerante no es agua coloreada. El etilenglicol al cincuenta por ciento sube el punto de ebullición por encima de los 100 °C, y el circuito presurizado añade unos grados más gracias al tapón de expansión. Ese margen es lo que separa un verano tranquilo de una junta de culata. Rellenar con agua del grifo, que aquí es dura, sale caro por partida doble: baja el punto de ebullición cuando más falta hace y va dejando cal en radiador, calefactor y conductos de culata.
El tapón del vaso merece párrafo propio porque cuesta poco y lo cambia poca gente: cuando su goma se reseca deja de mantener la presión y el líquido hierve antes. Los manguitos se miran en frío; uno sano cede al apretarlo y recupera la forma, uno duro o que cruje está a un golpe de calor de reventar. Si el nivel baja sin charco en el suelo, en pérdidas de refrigerante se hace prueba de presión en frío y en caliente, porque hay fugas que solo aparecen con el circuito dilatado.
Un circuito de climatización es cerrado. Si le falta gas no es porque se gaste: es porque se escapa por algún sitio. Una junta tórica reseca, el eje del compresor, un condensador picado o el evaporador dentro del salpicadero. Recargar sin localizar la fuga sirve para pasar el verano, a veces ni eso.
La búsqueda se hace con contraste ultravioleta o nitrógeno a presión, y cuando el circuito se abre hay que sustituir el filtro deshidratante: es un cartucho higroscópico que retiene humedad y queda saturado en cuanto ha estado al ambiente. Meter gas nuevo sobre un deshidratante saturado introduce humedad, y la humedad con el refrigerante forma compuestos ácidos que atacan al compresor, que es la pieza cara de todo esto.
Conviene saber qué gas lleva tu coche, porque no son intercambiables. Los anteriores a la transición europea usan R-134a; los homologados después montan R-1234yf, con conexiones, aceite y precio distintos. Ningún taller puede pasar uno por otro: la máquina de recuperación es otra y la etiqueta bajo el capó lo indica.
Antes de hablar de gas hay causas más tontas y más baratas: un filtro de habitáculo saturado o un condensador tapado de suciedad dan la misma sensación de que no enfría. Y el olor a humedad al arrancar el clima no es falta de gas, es el evaporador colonizado. ¿Cuándo tiene sentido recargar sin más? Cuando el sistema es antiguo, no aparece fuga en la prueba y la pérdida es la lentísima de cualquier circuito con años: ahí recargar cada tres o cuatro veranos sale más barato que reparar. Entra en aire acondicionado y pregunta antes de decidir.
El sol de aquí es un disolvente lento. Ataca por radiación ultravioleta y por ciclos de temperatura, y se ceba con todo lo que sea caucho o plástico sin protección. Lo útil es distinguir el daño estético del mecánico, porque no todo hay que repararlo.
Estético, y puede esperar: el salpicadero mate y con microgrietas, los pilotos traseros blanquecinos, los embellecedores descoloridos. Nada de eso deja el coche parado. Las juntas de goma de las puertas sí conviene nutrirlas con silicona una o dos veces al año: cuando se resecan del todo se agrietan, entra ruido y agua, y cambiarlas ya no es barato.
Mecánico, y no puede esperar: la correa auxiliar poly-V con grietas transversales o nervios deshilachados; manguitos duros o hinchados; soportes de motor con la goma partida, que se notan como una vibración nueva al ralentí; escobillas que chirrían y dejan de arrastrar, típicas del coche que ha pasado el verano al sol y estrena las lluvias de octubre sin ver bien.
La correa auxiliar mueve alternador, dirección asistida y compresor del clima. Si se parte en marcha te quedas sin carga eléctrica y sin frío, y en algunos motores también sin bomba de agua, con lo que el coche calienta en minutos. No es la correa de distribución: esa va por dentro y tiene su propio intervalo.
Con máximas de cuarenta y pico, el asfalto de una avenida sin sombra alcanza bastante más. El neumático trabaja ahí abajo y el aire de su interior se dilata, así que la presión medida en caliente aparece por encima de la real. De ahí la regla: se ajusta con el neumático frío. Si solo puedes medirla en caliente, no quites aire para bajarla al valor de la pegatina; al enfriarse quedaría por debajo, y una rueda baja de presión flexiona más, se calienta más y es el camino directo a un reventón en la A-4 en agosto.
La otra mitad del asunto es la edad. El caucho envejece por oxidación y por ultravioleta aunque el coche circule poco. Un neumático de siete u ocho años con dibujo de sobra —el segundo coche que se usa los domingos y duerme al sol— tiene el compuesto endurecido, agarra peor en mojado y es más propenso a fisurar por el flanco. En el flanco está el código DOT: sus cuatro últimos dígitos son semana y año, así que «3419» es la semana 34 de 2019. Vale la pena mirarlo antes de comprar cualquier neumático de oferta que lleve tiempo almacenado.
Señales para revisar sin esperar a la pre-ITV: grietas finas en surcos o flanco, desgaste desigual entre hombros, un abultamiento lateral tras un bordillo, vibración en el volante a cierta velocidad. Eso último muchas veces se resuelve con un equilibrado y no con ruedas nuevas, y así hay que decirlo. En neumáticos se comprueban presión, profundidad, DOT y flanco antes de proponer nada.
El aceite pierde viscosidad al calentarse; es su naturaleza. Un 5W-30 se comporta como un grado 5 en frío y mantiene un grado 30 a cien grados. El problema es que en agosto, con el clima a tope o parado en un atasco largo, la temperatura del aceite se va por encima de esa referencia. Ahí la película entre casquillos y cigüeñal es más fina, y quien la sostiene no es la marca del bidón sino la especificación técnica.
Por eso conviene ser tozudo con la homologación exacta y no con el grado a secas: VW 504.00/507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290. Un aceite de grado correcto pero homologación equivocada satura antes el filtro de partículas por exceso de cenizas sulfatadas, y eso no se ve a los mil kilómetros: se ve a los sesenta mil.
Tres apuntes honestos sobre intervalos. Los planes largos se pensaron para uso mixto con autovía, no para trayectos urbanos cortos donde el aceite no evapora los condensados; si tu coche solo hace ciudad, adelantar el cambio tiene sentido. Si el fabricante marca un intervalo largo y lo cumples, no hace falta cambiar el aceite «por si acaso» cada verano: eso no es criterio técnico. Y revisa el nivel tú mismo antes de un viaje largo por la A-49 o la A-92, en llano y con el motor frío. Es gratis. El cambio de aceite y filtros y la revisión se hacen con la especificación que pide el fabricante, y la referencia montada aparece en la factura.
Lo que sigue son horquillas orientativas de mercado, con mano de obra y materiales salvo donde se indique. Varían mucho según modelo, motorización y tipo de repuesto, así que lo único que vale es el presupuesto cerrado tras ver el coche.
El método no cambia: entra el coche, se diagnostica, se llama con el importe cerrado y no se desmonta nada más hasta que dices que sí. Si aparece algo imprevisto, se para y se avisa; no se añade a la factura por iniciativa propia. Las piezas viejas se guardan y se enseñan. Y si lo que buscas es una segunda opinión sobre un presupuesto de otro taller, se mira y se te dice lo que hay, aunque la conclusión sea que el otro presupuesto estaba bien.
Si has leído hasta aquí, o te tomas el coche en serio o el coche te ha empezado a dar guerra. La temporada dura aquí de mayo a octubre y las prisas de agosto se pagan caras, así que lo barato casi siempre es adelantarse: una prueba de carga en mayo cuesta poco y evita quedarse tirado en noviembre. Llámanos o escríbenos por el formulario de contacto, cuéntanos qué hace el coche y te decimos si hay que verlo ya, si puede esperar o si con lo que nos cuentas ni siquiera hace falta pasar por el taller.
Marcas que atendemos
20 marcas con motores, problemas crónicos y particularidades documentadas. Mantenimiento oficial sin perder garantía.
Estética y protección
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Los precios mostrados son rangos orientativos y varían según la marca, el modelo y la complejidad de cada intervención. Confirma el precio de tu vehículo con nuestro equipo comercial.
Para nuestros clientes
Tres servicios que ponemos a tu disposición cuando los necesitas. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones de cada uno.
Paga la reparación en 3 cuotas sin intereses o hasta 12 meses con cuota baja. Aprobación rápida con DNI y tarjeta.
Ver opciones de financiaciónSi tu reparación se alarga y necesitas moverte, disponemos de coche de sustitución. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones al dejar el vehículo.
Cómo funcionaSi no puedes acercarte, recogemos tu coche en tu casa de Sevilla y te lo devolvemos al terminar. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones del servicio.
Cómo funcionaTrabajos habituales
El cliente pedía cambiar la batería directamente. Con el comprobador de resistencia interna dio amperios de arranque casi al límite de la etiqueta: sana. El problema era una fuga de corriente en reposo que la descargaba cada noche. Se localizó, se reparó y la batería original sigue puesta.
Historial de recargas de gas cada julio sin buscar la causa. Se hizo contraste con nitrógeno y apareció una junta tórica reseca en el compresor. Se sustituyó junto al filtro deshidratante y se cargó la cantidad exacta de gas R-134a que marca la etiqueta del vehículo.
El patrón apuntaba al electroventilador, y así era: el relé de segunda velocidad estaba fundido. Se cambió solo esa pieza, no el ventilador completo que el cliente esperaba pagar, y se comprobó el funcionamiento en las dos velocidades antes de entregar el coche.
Se detectaron grietas transversales en la correa auxiliar durante una revisión pedida por otro motivo. Se avisó del riesgo de rotura en marcha, con pérdida de carga y de aire acondicionado a la vez, y se sustituyó junto al tensor antes de que fallara sola en carretera.
El cliente no entendía por qué se le recomendaba cambiar unas ruedas con banda de rodadura casi nueva. El código DOT del flanco marcaba ocho años de fabricación y el caucho mostraba fisuras finas en el flanco. Se cambiaron dos, no las cuatro, priorizando el eje delantero.
Sustitución de correa de distribución, tensor y bomba de agua con presupuesto cerrado antes de desmontar. Al abrir se encontró un tensor con juego que no se veía desde fuera; se avisó y se incluyó en el mismo presupuesto sin recargo por el aviso tardío.
Preguntas frecuentes
Porque el daño se hizo en verano y el frío solo lo ha puesto en evidencia. El calor evapora agua del electrolito y corroe las rejillas de plomo de las placas, y esa pérdida de capacidad no se recupera. En invierno el aceite es más espeso, el motor de arranque pide más amperios y una batería ya tocada no llega. Es el motivo de que las averías se concentren en la primera mañana fría, aunque la causa lleve meses ahí.
No por el voltaje en reposo, que es lo que casi todo el mundo mira. Hace falta una prueba con comprobador de resistencia interna que compare los amperios de arranque en frío reales con los que declara la etiqueta; si una de 640 A entrega la mitad, está fuera aunque hoy arranque. En la misma prueba se mira la tensión de carga del alternador y el consumo en reposo. Es una comprobación de pocos minutos y evita cambiar una batería que estaba sana.
Casi nunca. El circuito es cerrado: si falta gas es porque hay una fuga, y recargar sin localizarla es repetir el gasto el verano siguiente. Antes de hablar de gas conviene descartar cosas más baratas, como un filtro de habitáculo saturado o un condensador tapado de suciedad. Si el sistema es muy antiguo, no aparece fuga en la prueba y la pérdida es la lenta de cualquier circuito con años, recargar cada tres o cuatro veranos puede compensar frente a una reparación grande.
No. Son gases distintos, con aceite distinto, conexiones distintas y máquinas de recuperación distintas. Mezclarlos daña el circuito y deja el sistema fuera de norma. La etiqueta bajo el capó indica cuál lleva tu coche: los más antiguos usan R-134a y los homologados tras la transición europea montan R-1234yf, que es bastante más caro de recargar. Si un taller te ofrece cambiar uno por otro para ahorrar, es motivo suficiente para buscar otro taller.
Ese patrón apunta al electroventilador o a su circuito de mando: relé, resistencia de velocidades o sensor de temperatura. Cuando el coche circula entra aire por el frontal y refrigera; parado depende del ventilador, y si no funciona la aguja sube. El síntoma contrario, calentar en autovía y estar bien en ciudad, apunta más a termostato, bomba de agua o radiador obstruido. En ambos casos conviene no seguir circulando: una junta de culata cuesta mucho más que la reparación que la habría evitado.
Como apaño de emergencia para llegar a casa o al taller, sí, mejor eso que quedarse sin líquido. Como práctica habitual, no: el agua rebaja el punto de ebullición de la mezcla justo cuando más margen necesitas, y el agua dura deja cal en radiador, calefactor y conductos de la culata. Lo correcto es anticongelante del tipo que pida el fabricante en la proporción adecuada, y comprobar la densidad con refractómetro en la revisión. Si has tenido que rellenar con agua, avisa al llegar para hacer la sustitución.
Una comprobación anual antes de que apriete el calor es razonable en Sevilla: densidad del anticongelante, estado y firmeza de los manguitos, abrazaderas, tapón del vaso de expansión y funcionamiento del ventilador en sus dos velocidades. El tapón es la pieza que más se olvida y de las más baratas, y con la goma reseca deja de mantener la presión del circuito. La sustitución del refrigerante en sí sigue el intervalo del fabricante, que suele ser de varios años, no anual.
Es un daño estético, no mecánico: no deja el coche parado ni afecta a nada del funcionamiento. Repararlo bien es caro, así que en la mayoría de los casos compensa convivir con ello, salvo que vayas a vender el coche. Distinto es lo que sí importa: manguitos endurecidos, correa auxiliar agrietada, soportes de motor con la goma partida o juntas de puerta resecas. Eso conviene mirarlo, y las juntas se conservan bastante bien nutriéndolas con silicona una o dos veces al año.
Sí, el aire se dilata con el calor y la presión medida en caliente aparece por encima de la real. Por eso hay que ajustarla con el neumático frío. Si solo puedes medirla en caliente, nunca quites aire para bajarla al valor de la pegatina: al enfriarse quedaría por debajo, y una rueda baja de presión flexiona más, se calienta más y aumenta el riesgo de reventón en autovía. Comprobarla una vez al mes es suficiente, incluida la de repuesto.
En un coche que se usa poco y duerme al sol, probablemente sí, aunque el dibujo esté bien. El caucho envejece por oxidación y radiación ultravioleta: se endurece, pierde agarre en mojado y es más propenso a fisuras en el flanco. En el lateral está el código DOT y sus cuatro últimos dígitos dan la semana y el año de fabricación. Antes de decidir se miran flancos, surcos y desgaste; si están sanos y el coche hace kilómetros con regularidad, la edad por sí sola no es motivo automático de cambio.
No hay que improvisar con el grado: se pone el que el fabricante homologa, y las especificaciones son muy concretas —VW 504.00/507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290—. Subir la viscosidad por cuenta propia puede empeorar la lubricación en arranques y afectar a sistemas de distribución variable. Lo que sí tiene sentido en verano es vigilar el nivel antes de un viaje largo y adelantar el cambio si el coche hace solo trayectos urbanos cortos.
El taller atiende a clientes de Sevilla capital y del área metropolitana: Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra, Mairena del Aljarafe, Tomares, Camas y San Juan de Aznalfarache, entre otras. Los accesos habituales son la SE-30, la A-4, la A-49 y la A-92. Si no puedes acercarte, existe recogida y entrega del vehículo sujeta a disponibilidad y condiciones: llama y se organiza el día y la hora antes de nada.
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Zonas que atendemos
Cubrimos 8 zonas de Sevilla y alrededores con landings dedicadas para las 5 poblaciones de mayor demanda. Recogida y entrega a domicilio disponible; consúltanos las condiciones.
Dos Hermanas
15 km · 20 min en coche
Dos Hermanas es el segundo municipio de la provincia de Sevilla, con más de 130.
Ver servicio →Alcalá de Guadaíra
16 km · 20 min en coche
Alcalá de Guadaíra ronda los 75.
Ver servicio →Mairena del Aljarafe
10 km · 15 min en coche
Mairena del Aljarafe es uno de los municipios más poblados del Aljarafe y funciona en buena medida como ciudad residencial de Sevilla: mucha familia con dos coches, uno para el trayecto diario a la capital y otro para el día a día.
Ver servicio →Tomares
8 km · 12 min en coche
Tomares es uno de los municipios de mayor renta por habitante de la provincia y se nota en el parque móvil: proporción muy alta de **berlinas y SUV premium** —Audi, BMW, Mercedes, Volvo, Land Rover— y de vehículos híbridos y eléctricos recientes.
Ver servicio →Camas
5 km · 10 min en coche
Camas está literalmente pegada a Sevilla, separada solo por el río y por el nudo de la Pañoleta, y es el municipio de esta lista más cercano al taller.
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