Guía completa
¿Por qué no alumbra bien mi coche?
Un fallo en la iluminación no siempre es la bombilla. Antes de proponer cambiar una pieza, lo primero es encontrar la causa real: puede ser la bombilla fundida, sí, pero también un casquillo con óxido, condensación dentro del faro porque una junta ha perdido su estanqueidad o el propio plástico exterior quemado por el sol.
¿Tus faros están amarillos y opacos?
El “cristal” de un faro moderno es policarbonato con un barniz que lo protege de los rayos ultravioleta. Aquí en Andalucía, con tantas horas de sol, ese barniz se acaba estropeando y el plástico coge un tono amarillento o mate. Esto hace que la luz pierda muchísima potencia, aunque la bombilla esté nueva. Es un problema de seguridad, no solo de estética, porque ves peor de noche.
En muchos de estos casos, la solución no pasa por comprar un faro nuevo. Existe un pulido específico para policarbonato, con productos y técnicas distintas a las de la chapa, que recupera casi toda la transparencia. Es una alternativa mucho más económica que sustituir la pieza entera.
¿Puedo poner bombillas LED en un faro halógeno?
Cada tipo de faro está diseñado para una tecnología de luz concreta: halógena, xenón o LED. No son intercambiables. Poner una bombilla LED en una óptica pensada para una halógena provoca que el haz de luz se disperse mal, deslumbrando a otros conductores o dejando zonas a oscuras. Es un motivo de rechazo directo en la ITV. La forma correcta de pasarse a LED es montar un faro completo homologado para esa tecnología, no una simple bombilla.
¿Hay que ajustar los faros después de un cambio?
El reglaje es un paso crucial que a menudo se pasa por alto. Después de cambiar una bombilla, un faro completo o incluso los amortiguadores —que afectan a la altura del coche—, el haz de luz se desvía. Ajustar la altura de los faros es una operación rápida y barata que garantiza que no deslumbrarás a nadie y que tendrás el campo de visión que te corresponde.